Despierto en un harén con divinidades de O.T. mientras festejan las «Jornadas del mariachi (volumen 3)», oyendo cómo destrozan una canción de Massive Attack ejecutada con congas, un guitarrón sin cuerdas y siete trompetistas en equilibrio subidos a una mísera caja de cervezas Coronitas. Mi habitación es como una conjura de ruidos y campanas delirantes…