Hoy es viernes. Hoy es sábado. Hoy voy por una línea temporo-espacial camino de mi cama sin saber distinguir un día de otro. Segundo día de Mad Cool y la muerte no ha venido a por mí (te jodes). Aunque casi (Kevin Morby rehuyendo de los Monkeys; zombis de fin de semana y Massive Attack que han dicho «no tocamos porque no queremos/ahí os quedáis/Mad Cool smells»). En nada, musicalmente hablando, se parece el día de hoy al de ayer. Odio las farolas, odio el Mad Cool; odio a la muerte (¡ven a por mí, si tienes huevos!).
Dada la urgencia por vomitar, atropellado por una masa enfervorizada de fans decepcionados, he decidido publicar aquí algunas notas a cerca de lo que, pensé, iba a ser mi último viaje bajo aquella carpa vacía sin Massive Attack (pasé miedo, lo reconozco); creí que la espichaba y eso da para recapitular la vida en dos o tres anuncios.

Estoy hipomaniaco, sordo y, lo que es peor, sin ganas de sexo. Es el final. Queden aquí, pues, mis alertas meteorológicas; desordenadas, con tachaduras y a bote pronto. Así soy, así era; no hay túneles blancos cuando te van a aplastar. Es mentira.

(Ataque masivo les iba a dar yo a esos británicos… Menos mal que me han parado los amigos).

Comencemos (no supe ordenar qué pensamientos eran más importantes y cuáles menos. Los números son orientativos):

2. NO CONCIBO UN MUNDO SIN VASELINA: macanuda frase que, más de una vez, he pensado en tatuarme.

8. UN TERROR: estoy en el baño, WhatsAppeando, en mitad de un ataque de cólicos de gases (difícil pero no imposible) y, de repente, me sobreviene una aneurisma de tanto esfuerzo que ríete tú del bateador de “Malditos Bastardos” cuando se pone a jugar con cabezas ajenas… Tres horas después llegan, en este orden, el cerrajero (me he dejado la llave metida en la cerradura), la policía (alertada por los vecinos que pensaban que mis estertores eran porque estaba de orgía) y el 112 (en una mísera ambulancia no medicalizada con un conductor manco que pretende hacer de celador, enfermero y médico). Al sacarme a la calle para llevarme al hospital, la gente no deja de hacerse selfis con mi cadáver en forma de alcayata. El telediario de las tres de la tarde abre la emisión con mi foto y una alerta meteorológica que no entiendo a cuento de qué lleva mi nombre.

11,1. HARVEY KEITEL, HORMONANDO UN PIANO CON SUS GAYUMBOS AUN CALIENTES. También me vale como estanquero fotógrafo o el “Señor Lobo”. Siempre será un mito erótico, mi cuerpo de marines entero, un vacilón

13. LOS AT-AT CAMINANDO SOBRE LA NIEVE DEL PLANETA HOTH, CON ESE RUIDO COMO DE ÓXIDO DE ASCENSORES QUE SE HAN PARADO ENTRE EL CUARTO Y EL QUINTO PISO: siempre he querido ir por la calle subido en uno para disparar, como un descosido, contra todos los campanarios de la ciudad.

20. OTRO MIEDO: Yoda llama a la puerta de mi consulta porque necesita que le haga un Test para la Valoración de la Dependencia (para solicitar una ayuda económica). La puntuación es escasa y se cabrea cuando se lo digo; entonces comienza a saltar de un lado a otro de la consulta y no hay forma de reducirlo (ni a él, ni a su enhiesta espada laser que me quema el kiosco al completo y parte del centro de salud). Por supuesto, los otros pacientes hacen reclamaciones por escrito aduciendo incompetencia profesional.

23. Alfredo Corell: en todavía estoy tomando notas para lanzarme a escribir un tratado sobre este azaroso y extraordinario hombre (entre otras razones, por eso sigo junto a él). Porrita, lo que yo te quiero no tiene palabras; o eso, o es posible que yo sea el peor escritor del mundo y no acabe de dar bien con el estilo de tu biografía. ¡Al tiempo con las historias que te voy a fabricar, que mira que soy un huracán imaginativo!
Te mereces una enciclopedia de besos y un traductor de Google (que es que a veces no te entiendo, compadre). Te necesito porque te quiero. Sigue así de marciano, me distrae verte como a un dibujo animado, y hasta me río. No te tomes las cosas tan enserio y ven-a-quí-pa-cá-que-te-voy-a-comé- ¡gruaaah!…

24. CUANDO RICHARD DREYFUSS BUSCA, COMO UN AUTÉNTICO DESQUICIADO, EXPLICACIONES ENTRE EL PURÉ DE PATATAS EN “ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE”.

25. UNA VEZ EN QUE MI MADRE SE REFIRIO A MI COMO “UN TIO MUY RARO” (¡Y SE QUEDÓ TAN PANCHA!). De verdad, me dijo que era muy raro, tal cual (“raro” como anómalo, no como extravagante o como curioso; ni tampoco por ser homosexual. O sí. No sé). Aunque eso sí (añadió), eres muy “noble” (lo que narices quisiera decir con esa palabrita que parece sacada de un guion de esos en que despiden con palabras amables al siguiente decapitado). Ese día también me dijo que ella siempre había tratado de entenderme, pero que ya se daba por vencida y conforme, dado que, a pesar de todo (dijo así: “a pesar de todo”) me quería; que qué iba a hacer si no después de traerme al mundo, que yo no era padre y qué coño iba a entender de la vida, y anda y déjame en paz con tus preguntitas que estoy en la cocina y haz el favor de comer un poco más que eres una mierda comiendo y te estás quedando “chupao”, que antes estabas más “envereadito”. (Yo peso, más o menos, lo mismo desde hace años: unos 96 kilos).
Sus respuestas siguen mutando dentro de mi subconsciente y, de vez en cuando, me revientan por teléfono como si fueran huéspedes de “Alíen, el octavo pasajero”).

27. LA RISA: esto no debería explicarse. Odio a los agelastas; los que no se ríen, los que no tienen sentido del humor. (¡Extinguiros, ya!). Habría que desculpabilizar a la gente desde críos y enseñar en las escuelas lo saludable que es el buen humor (por ejemplo: capítulo 1, cómo reírse de uno mismo; capítulo 2, Groucho Marx; capítulo 3, los que se ríen hacen mejor el amor; y así…). Como decía Martin Amis, alguien que carece de humor impugna, antes que nada, su propia seriedad. Además, la gente seria está perversamente convencida de que la verdad es única y que todos los seres humanos deberían pensar lo mismo que ellos (¡joder, como para no partirse de la risa!).

32,4. A SANDY SHORE, UNA CANCIÓN SUAVECITA DE WIN MERTENS.

34. OTRO MIEDO: me hacen un escáner y descubren que estoy hueco y relleno de nieve de poliespán (o como se llame), en vez de órganos. Me abren en el quirófano (para saber más, no por dar con un remedio) y, cuando me dan el alta, descubro que no me han cosido bien y me deshago poco a poco mientras la ciudad se cubre de nieve y escaparates de ropa de verano.

46. LOS TÍOS BUENORROS QUE SALEN EN EL VIDEO “VOGUE”, DE MADONNA: en general los tíos buenorros, así, sin más (es que, si saben bailar, suman puntos).

50. EL MOMENTO DE METERME EN LA CAMA. ¡Ya!