Morir, morir, lo que se dice morir, eso lo podemos hacer en cualquier momento. Un ejemplo: Llega una banda de joteros en modo “random/repit/ad/nausean” a la puerta de su casa, y a usted no le queda más remedio que saltar por el balcón. Fallece, por supuesto. (Es lo que tiene la jota). Es inevitable que vayan de la mano, la muerte y la suerte. Se entiende, ¿verdad?

 
Yo soy un tipo con suerte y, además, este año me he portado francamente bien. Lo saben los Reyes Magos y Alfredo Corell (que hizo de intermediario con Baltasar, el rey del Acid-house; que además de suertudo es negro: ¡la rehostia del buenrollismo!). Mi regalo es estar aquí, en el Mad Cool; eso, y comprender por qué la muerte y la suerte apenas se diferencian en una letra. A eso he venido: a disfrutar de la música o a reventar el silencio. Ya veremos quién gana.
 
Este año voy a morir (o no), pero va a ser a lo grande. Estoy tan contento, tan, tan contento de estar en este festival (…), que he decidido autopublicar mis memorias. Por si acaso; no sea que a esa masa de doscientas mil almas que buscan el silencio (como yo), les dé por estornudar a la vez y me resfríe y no pueda saber si el décimo de lotería navideña que acabo de adquirir me va a permitir comprar el recinto del Mad Cool, enterito, para plantar unas hectáreas de camas y sofás blanditos.(por cierto, ya que estamos, ¿a dónde van, señores loteros? ¡Estamos en julio! ¿Es que voy a tener que insinuarle ya a Alfredo que me vaya encargando el pase para el Sonar 2019?)
 
¿Que qué es el Mad Cool Festival? ¿Tan grave parece? No creo. No sé. Tengo miedo, lo reconozco. Vendo mi pase. ¡Qué mala muerte tengo! (¡Mamá, fui yo quien rompió el Geyperman de Javier! Fue por ansiedad y lujuria. ¡Nunca entendí por qué a él le regalasteis el militar negro y cachas, y a mí aquel rubito barbilampiño! ¡Lo siento mucho! Tenía que haberte dicho que te quería más a menudo, ¡Buaaaah!).
 
Me centro. Aquí va, pues, mi obituario; sin moralina alguna. Las conclusiones son cosa suya. Apenas quieren ser unos consejillos para sobrevivir y ser buenos. Ah, y vigile que no se le acerque por detrás un desalmado y le ponga una pulsera «todo (suerte y muerte) incluido» y allá en el rancho grande que se vea de repente, allá donde vivíiiiia, malviviendo en un festival veraniego donde, seguro, seguro, seguro, le van a machacar esa uña encarnada que apenas le deja caminar.
 
Y vamos que hay que hacer cola:
   Primero: hagan el amor compulsivamente (no hay otra forma). Todo el año. Yo lo he intentado. Sigo haciendo méritos. Me esfuerzo. Ya ven mi recompensa. En la vida hay que empujar, solo sea para tomarse una cervecita bien fría.
   Segundo: abrace más. Abrace a su panadero, a su enfermero, al policía que le está multando y que, en el fondo (lo sabe), le está mostrando generosamente sus genitales a la altura de la ventanilla de su coche por donde le está entregando la multa. Yo lo abrazo todo (¡ven-aquí-pa-cá!). Los festivales tienen esa ventaja. Pienso ejercer de oso (¡gruahhh).
   Tercero: vea la película «Guerra Mundial Z» sin audio, excepto con música de Enya al fondo. Brad Pitt podría haber grabado su peli de zombis aquí, en el Mad Cool. Usted vaya tranquilo que los zombis los ponemos nosotros. Yo ya estoy muerto. No creo que resucite (Lo de “y al tercer día, se levantó” es poco probable). Ya les contaré el lunes.
 
Pelín trágico, dirá. Pues no. La nueva certeza de muerte en vida (ya está advertido) se llama Mad Cool. Porque, hermanos y amigos, en verdad os digo (así, mesiánicamente) que no sé si sobreviviré a estas jornadas del silencio. De acuerdo, no va a venir Mónica Naranjo a recibirme. (Pausa para el vómito…), ni tampoco he venido al Mad Cool a hacer ejercicios espirituales. Pero ¿y si hacemos yoga antes de entrar? (lo digo para bajar el histerismo).
 
Y ya me voy a activar el modo zombi de mi pulsera. ¿A qué esta angustia? ¿Para qué este post? ¿Por qué me vienen a la cabeza las palabras anoxia; pisotones; sordera irremediable; frotaciones (¡ufff, sí, ahhh!) …? Y, sobre todo, ¿Por qué tocan tan tarde los Massive Attack?, son preguntas que me hago al ver frente a mi el encierro Sanferminero que tengo a las puertas del recinto. (¿De dónde ha salido tanta gente buena con su regalo de Reyes?).
 
No sé. Ahora no se me ocurren las respuestas. Aquí me quedo (arrumbado, sin poder tomar ni una cervecita, sin poder orinar, sin abrazos blanditos, ni policía que me detenga). Eso sí, prometo contarlo todo desde mi posición de fiambre, como el tipo aquel de American Beauty. (Ah, ¿qué no sabía que el prota es un muerto?). Pues eso, que he venido al Mad Cool; que tengo mucha suerte. Creo. Dios-te-salve-maría-llena-eres-de-gracia (¡ja, vaya gracia!)-y-bendito-es-el-fruto-de-tu-vientre-jesús-y-santa-maría-madre-de-dios-ruega-porque-Massive-Attack-no-se-retrasen-y-toquen-antes-del-alba-y-amen.
 
I feel you (Depeche Mode):
https://open.spotify.com/track/2M0SsKN720GGXcCqhB96LX?si=PwyMxNRLRICUdwYOfovElA
 
Fresh Feeling (Eels):
https://open.spotify.com/track/6QpkhjUGO5OrOHAgFvmEDJ?si=Qs-jJ_3LTCKgr3putBovjw
 
Alive (Pearl Jam):
https://open.spotify.com/track/1L94M3KIu7QluZe63g64rv?si=jwqkFjQLR1y3RJlOuEPuxg
 
Sly (Massive Attack):
https://open.spotify.com/track/7IdsIcmcti4v5VXkCJ3ou7?si=UvN8EpUeTfGZEwL1KD7Ldg
 
Farsante (Iván Ferreiro):

https://open.spotify.com/track/1JEPW76wAPL6jF7WcPQmcm?si=q5rSBbGTR1e2Qmng_zCoOA